Lo que se pretende hacer en este artículo es plantear una breve descripción sobre las calaveras literarias largas, para que de este modo el lector pueda contar con toda la claridad del caso y así identificar de forma rápida las particularidades de esta composición poética.

Vale la pena anotar que es un texto muy importante dentro de las tradiciones mexicanas y que en ocasiones tiende a ser común que se lo confunda con la celebración de los fieles difuntos que se da en los primeros días de noviembre. En ese sentido, lo que se busca es preservar la cosmovisión y la cultura que corresponde a este país.

El origen de las calaveras literarias

Datos sobre el origen de las calaveras literarias

El modo en el que se conoce actualmente la tradición de las calaveras literarias surgió de la misma manera que las catrinas, es decir, durante la última parte del siglo XIX se planteó una expresión de carácter crítico por parte del pueblo, ante las actitudes y modo de actuar de la élite porfirista, razón por la que se asemeja un epitafio por el Día de Muertos.

Pese a lo anterior, la costumbre se remonta a la época colonial y se la relaciona con varias de las vías a través de las cuales se expresa la religiosidad ibérica de la alta Edad Media. Algunos ejemplos claros son la Danza Macabra o la Danza de la Muerte. Igualmente la festividad se vio enriquecida en la Nueva España por distintos elementos prehispánicos, como por ejemplo lo fue el culto que se sostenía a Mictlantecuhtili, el dios de la muerte o a tzonpantlis.

Posterior a ello, durante la época novohispana se vincularon las calaveras con la supuesta madre Matiana o del Espíritu Santo, atribuyéndole epitafios y profecías que se compartían oralmente. Vale la pena mencionar que los registros confirman que nunca fue una monja.

Respecto a la censura colonial se indica que prohibió que estas composiciones circularan por las gacetas o distintos medios impresos. Fue sino hasta el siglo XIX donde estos versos volvieron a circular con naturalidad. Entre los registros más antiguos hay que trasladarse al año de 1849, siendo el periódico El Socialista el que los volvió a retomar.

Finalmente, en la actualidad estas calaveras literarias son un tipo de verso rítmico o epigrama en donde se habla de la muerte como tópico principal. También son la excusa perfecta para mencionar hechos políticos, culturales y similares.

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