Entre los diferentes fenómenos astronómicos de los que tenemos noticia, los equinoccios se establecen como sucesos que despiertan gran interés ya que únicamente tienen lugar dos veces por año. Si bien se ha establecido que todos los planetas del sistema solar disponen de este tipo de evento, la  tierra es el único que lo vive dos veces: el vernal y el otoñal, por lo tanto ambos equinoccios son entendidos como indicadores del inicio de la primavera y del otoño respectivamente.

La forma más concreta y apropiada para definir este fenómeno, es aquella en la que se señala que corresponde a las dos fechas del año en el que tanto el día como la noche disponen de la misma duración.

¿Qué pasa en un equinoccio?

Lo que ocurre durante un equinoccio, es que la trayectoria del sol logra encontrarse de manera exacta con el ecuador de un planeta, por lo tanto se conforma un ángulo sobre el eje de la tierra que hace imposible una inclinación del eje hacia el sol. Es de esta manera que la totalidad de nuestro planeta consigue experimentar la misma cantidad tanto de luz como de oscuridad durante un día, esto en nuestro caso dos veces por año.

Además de lo ya revelado, este evento suele incluir una serie de celebraciones culturales que lo convierten en una fecha bastante significativa pues se asocia con un momento de cambio y crecimiento espiritual. Cada sociedad acostumbra a incorporar una serie de símbolos específicos, además de llevarse a cabo diversos festivales en su honor.

 

 

 

 

 

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