En el entorno económico y laboral, es muy común que se escuche la palabra Pyme, más allá que en algunas ocasiones las personas no tengan claridad sobre a qué se hace alusión con ello. Para empezar con una definición que se aclara, se trata del acrónimo de pequeñas y medianas empresas.

En ese orden de ideas, con este acrónimo se hace referencia a la empresa mercantil, industrial o de cualquier otro tipo que cuenta con un número reducido de empleados cuyos ingresos son moderados.

Por otro lado, hay quienes prefieren escribir la palabra como PYME y PyME, pero más allá de las convenciones que se tengan en torno al vocablo que se utilice para denominarlo, se entiende que se hace alusión a las pequeñas y medianas empresas dentro de un entorno laboral determinado.

Qué es una Pyme

Variaciones en la definición de acuerdo con el país

Es importante notar que más allá que en términos cualitativos se entienda que es una referencia a las pequeñas y medianas empresas, en términos cuantitativos se es un poco más estricto en reconocer a que se clasifica como pyme y que no. Por ejemplo en Argentina se las clasifica de acuerdo con la cantidad de ventas anuales y el rubro al que pertenece.

En otros países, el concepto está asociado al número de empleados contratados. Por ejemplo, si es entre uno a 10 empleados, se utilizaría el término microempresa, cuando son de entre 11 a 50, ya se puede hablar de una pyme. Por supuesto las cifras anteriores van a variar de acuerdo con el país y la región.

Por otro lado, se anota que al ser las pyme un tipo de organización tan especial, en ocasiones el Estado se encarga de entender sus necesidades específicas, como por ejemplo, la apertura de líneas de crédito con condiciones especiales, beneficios impositivos e inclusive consultorías sin cargo para que accedan a ciertas herramientas o instrumentos.

Principales ventajas de las PYME

  • En lo que respecta a las empresas convencionales en el sistema de producción, cuenta con más flexibilidad.
  • La relación con los clientes es más cercana.
  • Por su infraestructura más sencilla, se puede modificar el nicho de mercado con relativa facilidad.
  • Hay más puestos de trabajo en cuanto a la existencia de requerimientos menos estrictos.
  • El tiempo para la toma de decisiones estratégicas mucho menor al de una compañía de mayor tamaño.
  • Su visión suele ser menos estricta y se enfoca más a las demandas de los clientes.

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