A pesar de que muchas personas dudan un poco de su veracidad, lo cierto es que el síndrome de alimentación nocturna existe y se establece como un factor de riesgo para empezar a manejar problemas de obesidad. Este desorden alimenticio que en ocasiones se incluye dentro del conjunto de trastornos del sueño, requiere de una pronta identificación para establecer rápidamente un tratamiento pues sin duda alguna es un problema que puede desencadenar importantes efectos negativos.

El conjunto de síntomas y conductas que lo definen, convierten a este síndrome en un desafío que precisa de trabajo en equipo y por supuesto esfuerzo individual para finalmente dejarlo atrás.

Cómo identificar el síndrome de alimentación nocturna

Llama la atención que la mayor parte de los individuos que deben darle manejo a esta condición, no suelen ser conscientes de levantarse en medio de la noche a comer, es entonces cuando se sorprenden por el progresivo aumento de peso que no tendría razón de ser ya que durante el día incluso hacen ejercicio y son verdaderamente cuidadosos con lo que ingieren.

Síntomas:

  • A lo largo del día comen muy poco y suelen pasar por alto el desayuno pues la saciedad es más que evidente.
  • Bien sea antes de ir a la cama o en medio de la noche, la persona tendrá un episodio de atracón nocturno donde comerá sin reserva todo aquello que en otras circunstancias seguramente evitaría. Los carbohidratos y todo aquello de gran contenido calórico será lo más perseguido.
  • Dificultad para dormir y tendencia al insomnio.
  • Episodios de ansiedad y hasta depresión que tienen mucho que ver con el tipo de alimentación que siguen.

 

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